Criterios de evaluación
Son la fórmula con que se comparan las ofertas: qué se mide, cuánto pesa cada cosa y cómo se transforma en puntaje. Están en las bases administrativas y se fijan antes de recibir ofertas.
En una compra pública casi nunca gana el más barato a secas. El organismo define una tabla —precio tanto por ciento, experiencia tanto, plazo de entrega tanto— y cada oferta recibe puntaje en cada línea. Gana la suma más alta.
El peso del precio varía muchísimo. En compras de productos estandarizados puede pesar 70% u 80%. En servicios profesionales o proyectos complejos puede bajar a 40% o menos, y el resto se lo llevan experiencia, metodología o equipo propuesto.
Hay criterios que suman puntos sin costarte plata, y son los que más se desaprovechan: tener personal en la región, cumplir con cuotas de inclusión, presentar certificaciones que ya tienes, o entregar antes del plazo máximo. Son puntos regalados para quien lee las bases.
La fórmula del precio también importa. No es lo mismo que el puntaje se reparta proporcionalmente que con la fórmula del menor precio ofertado sobre el tuyo: en la segunda, bajar mucho el precio da menos ventaja de lo que uno cree.
Qué significa si tú vendes
Leer los criterios antes de cotizar cambia el precio que pones. Si el precio pesa 40%, bajarlo agresivamente sacrifica margen a cambio de pocos puntos.
Busca los criterios que puedes cumplir sin costo. Es la forma más barata de subir puntaje, y mucha gente los deja en blanco por no leer.
Si un criterio pide algo que no tienes y pesa mucho, ésa no es tu licitación. Reconocerlo temprano ahorra días de trabajo.
El error típico
Asumir que gana el más barato. Muchas ofertas se pierden por dejar en blanco criterios que no costaban nada, mientras se peleaba el precio hasta el hueso.
Lici te resume los criterios de una licitación con su peso, y te dice cuáles puedes cumplir con lo que ya tienes.
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