Precio de referencia
Es el precio al que se ha adjudicado antes un producto o servicio parecido en compras públicas. No es un precio oficial: es lo que el historial muestra que el Estado ha pagado.
En compras públicas el precio no se negocia: se oferta una vez y se evalúa. Por eso saber a cuánto se adjudicó antes lo mismo es la diferencia entre ofertar con criterio y ofertar a ciegas.
Toda esa historia es pública. Cada adjudicación y cada orden de compra dice qué se compró, a quién y por cuánto, y eso permite construir un rango: dónde está el precio bajo, la mediana y el alto.
El rango importa más que el promedio. Un promedio se distorsiona con una compra grande o con una unidad de medida distinta; el rango muestra dónde se mueve el mercado de verdad.
Y hay una trampa clásica: la cantidad. Cuando una compra dice «1 unidad» a veces esa unidad es un lote completo, no una pieza. Comparar precios sin mirar eso lleva a conclusiones equivocadas.
El precio también varía por región y por organismo. Lo mismo puede costar distinto en Santiago que en una zona extrema, y eso no siempre es sobreprecio: puede ser logística.
Qué significa si tú vendes
Ofertar sin mirar el histórico es la forma más rápida de dejar plata en la mesa o de perder por caro sin saber por cuánto.
Si tu costo está muy por encima del rango histórico, esa licitación no es tuya. Reconocerlo temprano ahorra días de trabajo.
Y si está muy por debajo, revisa: puede que estés omitiendo un costo que las bases exigen incluir.
El error típico
Guiarse por un solo caso. Una adjudicación aislada puede tener condiciones particulares; lo que sirve es el rango de varias.
Puedes ver el rango real de precio de lo que vas a ofertar —mínimo, mediana y máximo— antes de decidir el tuyo.
Ver el precio realSe parte con el plan gratis.