Subasta inversa electrónica
Es un procedimiento de la Ley 21.634 donde los proveedores compiten bajando el precio en vivo, en una sesión con hora de inicio y de término, y gana el precio más bajo al cerrar.
Al revés de una subasta común, acá no sube: baja. El organismo define qué compra y con qué especificaciones, y los proveedores van mejorando su oferta durante la sesión, viendo si están arriba o abajo.
Sirve para productos estandarizados donde lo único que diferencia es el precio: insumos, materiales, equipamiento común. No sirve para servicios complejos, donde la calidad de la propuesta importa.
Antes de la subasta hay una etapa de admisibilidad: el organismo verifica que cumples las especificaciones. Sólo los admisibles participan en la puja.
Es una de las figuras que trajo la reforma de 2025, así que todavía se usa poco y muchos proveedores no saben que existe.
Qué significa si tú vendes
Antes de entrar, define tu piso y no lo cruces. En vivo y viendo que te pasan, la tentación de bajar «un poquito más» es enorme, y ahí se pierde el margen.
Conocer el precio histórico del producto es la mejor preparación posible: te dice hasta dónde puede llegar la puja antes de dejar de tener sentido para todos.
Como es un procedimiento nuevo, hay menos competencia preparada. Eso es una ventaja mientras dure.
El error típico
Entrar sin haber calculado el costo real. En una subasta el precio se define en minutos, y no hay tiempo de rehacer los números mientras corre.
Los procedimientos nuevos de la Ley 21.634 aparecen mezclados con todo lo demás en el portal. Puedes recibirlos identificados y aparte.
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