Póliza de seguro de ejecución inmediata
Es una alternativa a la boleta bancaria: una aseguradora emite un documento que el organismo puede cobrar de inmediato si incumples. Sale más rápido que la boleta y no inmoviliza plata.
Cumple la misma función que la boleta —respaldar tu oferta o tu contrato— y las bases suelen aceptar cualquiera de las dos. La diferencia está en cómo se consigue y qué te cuesta.
Con la boleta, el banco te pide respaldo y normalmente inmoviliza el monto completo si no tienes línea de crédito. Con la póliza pagas una prima —un porcentaje del monto garantizado— y no congelas capital.
Los plazos también difieren. Una póliza puede salir en uno o dos días; una boleta, si es tu primera vez en ese banco, puede tomar una semana.
El costo es distinto en naturaleza: la prima no se recupera nunca, mientras que la plata tomada de la boleta vuelve cuando se libera. Cuál conviene depende de cuánta liquidez tengas y de cuántas garantías necesites a la vez.
Qué significa si tú vendes
Si no tienes línea bancaria, esta suele ser la vía. Muchas pymes trabajan sólo con pólizas justamente por eso.
Si vas a postular a varias licitaciones al mismo tiempo, la póliza gana: cuatro boletas simultáneas inmovilizan mucho capital de trabajo.
Revisa siempre qué formas acepta cada licitación. Algunas bases exigen boleta bancaria y punto.
El error típico
Comparar sólo el precio. La boleta parece más barata porque la plata vuelve, pero el costo real incluye no poder usarla durante meses.
Lici lee las bases y te dice qué formas de garantía acepta cada licitación, por cuánto y hasta cuándo.
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